Ensayo sobre la luz para un domingo en la mañana (después de un sábado sobrio)

 

Creo que mis ojos, sensibles a la luz,
no saben distinguir cuando me alumbran o me deslumbran.

Un día “yo no buscaba nada y te vi”,
o más bien ME vi. Gracias a tu resplandor…

Yo, que recién descubro la luz,
andaba apasionado tratando de entender el brillo,
tratando de entender la forma en que debo brillar
y pensando en deslumbrar a todos con mi luz…

Pero en poco tiempo entendí que es mejor alumbrar que deslumbrar.
Ser luz para los demás, ser luz para el mundo.
Ser luz genuina, de la que habla Fito cuando dice:
“Las luces siempre encienden en el alma”

Todavía no entiendo mucho de la luz,
pero me gusta verte brillar (tu luz parece auténtica)
y ver cómo haces que brille a tu alrededor.
Me gusta ver como alumbras a otros.

Y parece cotidiano, natural.
Solo se te da. Parece real.
No pareces hacer ningún esfuerzo.
Solo es tu esplendor, normal.