Flaca, no me clavaste tus puñales por la espalda

Te agradezco
porque que flotaste a mi lado
cuando el piso se tambaleaba.
Porque destruiste lo que creí que tenía,
cuando, en verdad, mío no era nada.

Te doy las gracias
porque me desnudaste el alma
y aprendí a ser sincero con mis sueños.
Porque por esa fe que me tenías
se que puedo lograr más si soy menos ciego.

Te agradezco
porque me diste a probar un poco
de todo lo que me espera en el futuro.
Porque celebras que, a pesar de los años,
me sigo levantando y, de a poco, me hago un duro.

Te doy las gracias
Por ser la mejor musa que pudiera pedir,
por abrir mi mente y mi inspiración.
Porque aprendí a quedarme con lo bueno
aunque aprendí muy bien la lección.

Gracias por mostrarme que
“lo importante no es llegar, lo importante es el camino”

“Te doy las gracias por hacerme tan feliz”